El 10 de mayo en México no solo se celebra a quien nos dio la vida, se honra a quien nos sigue guiando desde la eternidad.
Hoy, el Panteón General de Oaxaca se llena de un brillo distinto. ¿Qué sucede cuando mamá trasciende? El amor de sus hijas e hijos se vuelve presencia.
Los pasillos se iluminan con flores, y el silencio del camposanto se rompe con los acordes de un mariachi o el eco de aquella canción de Juan Gabriel “Amor Eterno” que parece detener el tiempo. ![]()
![]()
En nuestra tierra, la muerte nunca ha sido un punto final, sino un puente.
Ver las tumbas vestidas de fiesta con globos y arreglos no es solo una tradición de noviembre; es la prueba de que en México y en Oaxaca, a mamá se le busca, se le canta y se le abraza con el alma, sin importar el plano en el que se encuentre. ![]()
![]()
Porque el amor de madre es la única fuerza que la muerte no puede apagar.
Hoy las flores vuelan hasta el cielo y los recuerdos se vuelven oración y música.
Mamá siempre será mamá, y el olvido jamás tendrá lugar en su memoria. ![]()
![]()