
En la emblemática esquina de las calles Flores Magón y Trujano, se alza un negocio de venta de periódicos, revistas, libros y coleccionables que ha resistido el paso del tiempo por 58 años y que ya permanece como parte de la cotidianidad del Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca de Juárez.
El lugar ha visto pasar generaciones enteras, personajes destacados como gobernadores, políticos y artistas, así como la clientela asidua que ha mostrado su preferencia por el negocio. Sin embargo, se enfrenta a su mayor reto: la modernidad y la polémica vecinal.
Para Dulce Yazmín, nieta de los fundadores, abrir cada mañana no es solo un trabajo, es un acto de amor: “Estoy cuidando lo que mis abuelos crearon”, enfatiza con orgullo y compromiso por continuar con el legado familiar.
Recuerda que no han claudicado ni un solo día: el negocio abre aún con las manifestaciones, marchas, días feriados, e incluso, se mantuvo de pie durante el conflicto magisterial del 2006.
“Estamos en regla, respetamos los límites, jamás nos hemos extendido hacia los lados, todo se expandió hacia arriba, incluso, a veces tenemos que meter menos mercancía y reducir el espacio para que no se arruine con la lluvia”, aclara.
Y es que el pasado viernes 1 de mayo, la familia fue notificada para asistir al Ayuntamiento derivado de una queja que asegura que tapan el paso del restaurante que está junto a su tradicional puesto y que antes operaba como una tienda.
En este sentido, Ángeles Victoria, hija de los propietarios del puesto de revistas, aclaró que existe un diálogo con las autoridades y que el negocio de sus padres se encuentra en regla. Asimismo, dijo estar dispuesta a seguir las indicaciones en caso de que algún mobiliario suyo esté fuera de orden.
Mientras la tensión crece en redes sociales, queda una pregunta en el aire: ¿Debe prevalecer la expansión de los nuevos comercios o la protección de los negocios que dieron identidad a nuestra ciudad?