Redacción Central Q Noticias
En este mes de julio, Oaxaca se viste de fiesta y tradición. La ciudad se llena de color, música y sabores que evocan la riqueza cultural de sus pueblos. En medio de esta celebración, Casa Coyotepec abrió sus puertas para compartir uno de los tesoros gastronómicos más emblemáticos de la región: los siete moles de Oaxaca.
El mole negro, considerado el rey de los moles por su tradición; el coloradito, con sabores dulces; el amarillo, un platillo lleno de color por su combinación con verduras; el verde, fresco y aromático por sus hierbas; el rojo, intenso y picante; el chichilo, de tradición ancestral y sabor ahumado; y el festivo manchamanteles, que combina la fuerza del chile con la dulzura de la fruta.
Cada mole es más que un platillo: es historia, identidad y memoria colectiva. La experiencia de degustación no solo es probar estas delicias, sino también comprender cómo cada receta refleja la diversidad de ingredientes, técnicas y cosmovisiones que hacen de Oaxaca un referente gastronómico mundial.