A veces, el verdadero camino no es irse, es saber regresar. Alberto García Zárate dejó Oaxaca hace años buscando oportunidades en Nueva York. Pero todo cambió cuando la salud de su madre se vio en riesgo. ![]()
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Desde la distancia, Alberto hizo una promesa de fe: si ella sanaba, él volvería a su tierra para representar a Jesús en el Viacrucis de Tlalixtac de Cabrera, una tradición con más de 50 años de historia. ![]()
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Su madre mejoró y él cumplió su palabra. Hoy, Alberto ya no recorre las calles de la Gran Manzana, sino que se prepara física y espiritualmente para cargar una cruz de más de 90 kilos este 2026. ![]()
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Su recorrido no es solo una representación de la Pasión de Cristo, es el cierre de su propia historia de sacrificio y amor filial.
Hay promesas que pesan… pero el amor por una madre vale mucho más. ![]()
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